sábado, 2 de mayo de 2009

Interpretación, erotismo y ¡Sexo!

Finalmente me decidí a actualizar el blog, en vista de que mi PC (muy temperamental ella) decidió que no habría Lineage esta noche.Encontre este texto en un libro humoristico llamado "Cantando bajo la ducha", de Daniel Sampler y Jorge Maronna. Me pareció muy bueno así que quise publicarlo, y fotolog no da para eso.


Uno de los predicamentos más difíciles que plantea la interpretación al cantante, en general, es el del erotismo que encierran muchas de las expresiones musicales. Al mismo tiempo, puede llegar a ser uno de los más placenteros. En efecto, la música tiene una carga sexual inocultable. Desde cuanto los primeros monos se apareaban al compás del ruido de los cocoteros agitados por la brisa, el hombre asocia la música con el sexo. La mujer no tanto, y por eso opone a veces feroz resistencia.
Basta con observar la naturaleza para darse cuenta que los sonidos armónicos constituyen parte del cortejo en criaturas de todas las especies. Cuanto está en celo la araña negra del Caribe (aracnus mulatae cheveronis), interpreta, utilizando sus dos patas delanteras a manera de violonchelo, melodiosos guaguancós para atraer al macho. Lo hace con tal éxito que algunas arañas negras logran conseguirse, además, panteras y rinocerontes en calidad de amantes. Asu turno, el ciempiés morado (multipatae obispalis) ofrece en sus épocas reproductivas un verdadero espectáculo multitudinario de tap dance y zapateado que acuden a aplaudir otros insectos del bosque.Es famosa, por otra parte, la alegre danza nupcial de la hiena de Sudán (plaetorica transpirantis) o "baile del ja, ja,ja".
No es de extrañar, pues, que el ser humano haya incorporado tambien la música a sus rituales eróticos. Lo desagradable es ver como há llevado los rituales eróticos a la música, especialmente en espectáculos a los que acuden los niños, e incluso los fabrican.
Se trata de como un proceso histórico que resulta fácil de percibir como un paulatino descenso de la mano por la anatomía del artista. En efecto, a mediados del siglo pasado la mano del interprete rara vez descendía del rostro. Cuando el artista quería expresar dolor o frustación amorosa, se colocaba el dorso de la mano sobre la frente, al estilo Sarah Bernhardt, con la palma hacia afuera y complementaba el gesto con suspiros desgarradores.
Con la llegada del nuevo siglo, la mano descendió unos centímetros. Ahora la mano del enamorado se posaba sobre el corazón y el pecho, con la palma hacia adentro y los dedos extendidos. Allí permaneció durante muchas décadas. Se dice que los trajes de esmoquin que utiliza Frank Sinatra en sus recitales tienen un refuerzo de titanio a la altura del bolsillo izquierdo para protegerlos del roce permanente con la mano del artista.
Fue el español Julio Iglesias quien consiguió desprender la mano del refugio pectoral donde permanecia atenazada más de sesenta años y conducirla a la altura del estómago. So pretexto de abrocharse la chaqueta, Iglesias ubicó la mano en la zona ventral que empieza en el externón y se extiende hasta el ombligo. Apoyada tan solo en las temas de los dedos, coqueta en su balanceo y un tanto lánguida en su dejadez, la mano se acercaba cada vez más al lugar al que iría a conducirla la década que se llamó "los desvergonzados ochenta".
No se sabe bien si fue Madonna o Michal Jackson. Lo cierto es que una noche, en un concierto que se celebró en el estado de Wichita (Kansas), la mano apareció allá abajo. En un principio los expectadores pensaron que se trataba de un accidente de costura: se había caído algun botón de la bragueta de Madonna o se había descosido la minifalda de cuero de Michael Jackson. Pero lo que parecía ser un gesto de emergencia se convirtio en un hábito. A la mano le gusto el sitio, y al sitio, la mano; desde entonces los interpretes de rock acuden cada vez con más frecuencia a manipulaciones obscenas qeu habría hecho que Sarah Bernhardt deslizara la mano de la frente a los ojos para no ver lo que a veces se ve.
Algunos cantantes no solo fingen ceremonias de autosatisfacción sexual, sino que, en efecto, se autosatisfacen. Lo peor es que tienen la autosatisfacción adicional de cobrar por ello a los espectadores. En un bochornoso recital de Liverpool, el rockero tremendista Jack Michelson imitó un acto sexual con un baby beef. Fue procesado por corrupción de carnes menores. Su abogado defensor alego que el baby beef estana fresco, y no corrupto. En otro concierto, los miembros del grupo The F*** Bastards se quitaron los pantalones y mostraron los asteriscos. La cantante porno italiana Piciolina empezó cantando desnuda, y más tarde ya ni cantó.
El espectáculo que prepara Madonna se propone superar todas sus interpretaciones eróticas anteriores. Aunque las atrevidas innovaciones se mantienen en máximo secreto, un síntoma de lo que podemos ver en escena es le hecho de que esta vez ha reemplazado al guitarrista por un ginecólogo.


Espero que les haya gustado :)

3 comentarios:

  1. Si, me encanto ^^ xD Me cagué demasiado de risa, así que ahora voy a cambiarme los pañales ^^

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  2. jajaja, muy bueno xDD

    y era claudio el profesor, no es muy dificil de adivinar :P


    salu2

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  3. Fa... que observacion.. ya que estamos con esto de la musica, los bailes y las relaciones... estoy 90% seguro, de que en 5 años, para bailar reggeton se devera usar condon...

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